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A 107 años de los tratados de Teoloyucan

Firma de los Tratados de TeoloyucanMéxico.- La historia de México a menudo está escrita con grandes anécdotas, y una de las más significativas se refiere a la firma de los Tratados de Teoloyucan, que fueron signados sobre la salpicadera  de un viejo automóvil, en el camino que va de Cuautitlán a la citada localidad  el día 13 de agosto de 1914.

Algunas interpretaciones históricas han sugerido que  los acuerdos firmados en esa fecha memorable, son el “triunfo de la revolución constitucionalista”, como punto final del “Plan de Guadalupe” proclamado  el 26 de marzo de 1913 por Venustiano Carranza. Aunque quizás,   visto desde otra óptica, la firma de dichos tratados no son más que el fin del antiguo régimen, mismo que aún con la llegada de Francisco I. Madero a la Presidencia de la República, mantuvo las mismas estructuras de poder. Aunque esto es muy discutible, pues hay historiadores que afirman que el ascenso de Madero, vino a conformar un nuevo aparato gubernamental, social e ideológicamente distinto del porfirista, pero  completamente inexperto. Y, aunque, si bien es cierto que con Madero se impusieron nuevas prácticas políticas,   entre las que destacan unas elecciones competidas y un abuso en la libertad de prensa. Pero,  bajo una visión histórica crítica, en la presidencia de Don  Francisco I. Madero,   hubo más problemas políticos que cambios sustanciales.

La  vieja élite política porfirista, los grandes hacendados y empresarios, buscaron a toda costa recuperar el poder. Todo ello derivó en una serie de rebeliones armadas, entre la que destaca la comandada por Pascual Orozco, en 1912, abarcando los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango.  Los orozquistas tuvieron triunfos muy importantes que hicieron tambalear al gobierno de Madero, quien para regular la situación fuera de control, puso al frente de la campaña al general Victoriano Huerta, además de asignarle grandes recursos humanos y monetarios. Con una gran estrategia, Huerta logra una victoria militar,  que trajo dos grandes consecuencias: la primera, donde el Ejército Federal recuperó  el prestigio y la segunda, que vendría a ser determinante para la historia de la democracia en México; Huerta se proclama como nuevo  caudillo al afianzar para sí un gran capital político  al quedar como “salvador” de la sobrevivencia del gobierno de Madero.

El antiguo régimen, seguía a flote al tener como cabeza a un  temible y ambicioso militar. Las consecuencias eran de esperarse: en febrero de 1913, Huerta da el famoso cuartelazo con el que Madero es trágicamente derrotado. Aunque en un primer momento, el “Chacal”  Huerta sería Presidente interino y se encargaría de organizar nuevas elecciones. El nuevo gobierno “golpista” contó sobre todo  con el apoyo del Ejército Federal, la clase política antimaderista, la prensa que había “golpeado” muy duro la imagen de Madero, la Iglesia católica. Ante esto, vemos que ese gobierno huertista fue producto de varias alianzas, que los llevó a pensar con  optimismo. El resultado fue otro: un gran descontento, sobre todo en el norte del país, con tres grandes escenarios: Sonora, Chihuahua y Coahuila, cuyo liderazgo en este estado, recayó en el gobernador Venustiano Carranza, cuya experiencia le valió asumir una postura legal y con una sobrada capacidad política y administrativa. Aunque hubo diversas manifestaciones de descontento en otras regiones del país,  la visión de mando de Carranza, fue factor importante para convertirse en líder de un movimiento llamado “constitucionalista” y sobre todo por la promulgación del Plan de Guadalupe, mediático en sí mismo. El gobierno de Huerta tenía grandes problemas económicos, militares,  y diplomáticos. Coyuntura que Carranza, un político sagaz, capitalizó para el movimiento que el comandaba. Así mismo no hay que olvidar las figuras de Zapata en el sur y las de Francisco Villa en Chihuahua.

En términos generales la guerra contra Huerta había dañado la agricultura, la ganadería, la destrucción de ferrocarriles – o su uso para fines militares- destrozó la economía, misma que tenía una gran inflación, sobre todo por las emisiones de papel moneda de los constitucionalistas.

El fin del gobierno de Victoriano Huerta estaba cerca, con la llegada de los ejércitos norteños al centro del país, que tomaron el control de las instituciones gubernamentales.

La rendición era cuestión de días. El 15 de julio de 1914, Huerta había renunciado a la presidencia y había huido. Se dice que en los alrededores de Teoloyucan, había cerca de 25 000 hombres prestos para entrar en combate contra 15 o 20 mil federales atrincherados en la ciudad de México. El derramamiento de sangre era inevitable. Y es en este acto, donde el hábil manejo y la astucia de Venustiano Carranza, entran en acción. Así ordena a Robles Domínguez, entable pláticas con el secretario de Guerra y Marina. La entrega de la ciudad de México se pacta sin lucha armada de por medio,  ni derramamiento de sangre.

Finalmente,  el 13 de agosto de 1914, se firman los Tratados de Teoloyucan, sobre la salpicadera de un viejo carro. Y aunque de manera formal, en  dichos tratados se establece la rendición y  disolución del Ejército Federal, en sí marcan el fin del antiguo régimen e iniciaría la construcción de un Estado monolítico. 

 

 

 

 

 

 

 

1 comentario

  • fernando ruíz
    fernando ruíz Sábado, 14 Agosto 2021 20:30 Enlace al Comentario Reportar

    Excelente reflexión sobre un hecho histórico. Culmina un período y arrivan al poder una élite corrupta que mantuvo una dictadura por más de 60 años.

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