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El reggaetón y el arte de perrear

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México.- A pesar de lo que mucha gente diga, el reggaetón, sea misógino, vulgar o claro ejemplo de una moral decadente en toda una generación, hoy en día es uno de los géneros musicales más populares en el mundo.
A principios de los 2000 era muy común escuchar a la gente decir “el reggaeton no es música”, seguido de comentarios que dejaban ver lo visión clasista sobre lo que significaba ser “chaka” y todo lo que conllevaba vivir en los barrios bajos de la Ciudad de México y el Estado de México, en donde en aquel momento el reggaetón y su baile, “el perreo”, era lo que estaba en boga en la vida nocturna.
Hoy, casi 20 años después de que “La gasolina” de Daddy Yankee se estrenara y abriera una brecha para músicos como Don Omar, Wisin y Yandel, Farruko, Maluma y Ozuna, no hay un solo antro en la Ciudad de México que no toque reggaetón dentro de su colorido repertorio.
Pero su origen es totalmente ajeno a lo que se puede ver ahora, surgió como música de los barrios marginados de Puerto Rico que se extendió por toda América y que prácticamente hoy suena en todo el mundo gracias a las plataformas en línea.
Con un ritmo pegajoso y letras que van desde la realidad que se vive en las barrios, hasta las que expresan el deseo sexual de manera irreverente, pasando por las letras vulgares y cargadas de machismo, la verdad es que el reggaetón ha hecho mover el culo por más de diez años, y sí, cada día se disfruta mucho más.
El verdadero arte del perreo solo es para quienes se atreven a bailar sin tapujos. Va mucho más allá de sus letras y de sus ritmos, se trata de romper esquemas con una música que hace agitar las nalgas sin control en la pista de baile. Es abandonarse en una noche y reivindicar el cuerpo, el espacio y el placer en un solo lugar.
Se trata de una catarsis que libera parte de la necesidad humana por mostrarnos cómo somos y expresarnos en una ciudad que va en crecimiento imparable y en la que hay cabida para más expresiones sexuales.
También es una suerte de liberación corporal y mental que congrega el erotismo, la sensualidad y la sublevación en la pista de baile. Y menciono sublevación porque el perreo representa eso, el rompimiento con lo establecido, lo moral y el “deber ser” del culo, que ahora nos pertenece para moverlo como nos dé la gana y en el momento que queramos.
Pero ¿cómo fue que comenzó todo esto? Después de la llegada de los sintetizadores en la década de los ochenta a la industria musical fue que los sonidos digitales nos dieron un sinfín de posibilidades que sobrepasaron los límites de la creatividad y que legaron toda una cultura de la música electrónica que se extendió por toda Europa.
La música electrónica de finales de los setenta y todos sus derivados (mezclados con el dancehall, el reggae, el drum&bass) entre otros, fueron los responsables de que se abriera un ambiente perfecto para que el reggaetón en nuestro tiempo llevara a desgastar las rodillas a más no poder.
Luego, con la aparición del Auto-Tune, que para muchos puristas era el final de la música como arte, fue que teníamos al alcance una herramienta que permitía expresarnos con libertad y con mayor precisión vocal.
Fue un momento clave para que muchos artistas que no tenían un talento nato, se lucieran componiendo su voz. Para los que ya tenían talento, pero no podían ser escuchados, las oportunidades llegaron con más facilidad y una serie de artistas underground salieron a relucir en plataformas como YouTube, como es el caso de Lorde y más recientemente, Billie Eilish.
Cuando el dinero comenzó a llegar al reggaetón, inició una época con producciones millonarias que atraían la atención de los artistas que se habían quedado atrapados en los finales de los noventa (tú sabes quién eres Madonna, Shakira, Jennifer López, Luis Fonsi, Thalía, etc) y consigo a todos sus seguidores que se adentraron en un reggaetón mucho más amigable que no precisamente caía en los clichés de violencia u obscenidades de los que se valía en un principio el género.
En los últimos cinco años el mundo ha volteado a ver el reggaetón como un género urbano que ha roto con los estereotipos que llevaba consigo y ha dado paso a sus combinaciones con el trap y el hip hop con J Balvin y BadBunny, o con la cumbia en México, con Dj Pablito Mix y actualmente con Dj UzielitoMix. Ambos puestos en un pedestal por la comunidad que frecuenta antros y otros lugares de esparcimiento.
Esta gran variedad de artistas le han llenado su imagen con glamour a partir del uso de marcas deportivas, accesorios de diseñador, peinados y maquillajes que han incitado a un sector de la población con más recursos a acercarse al género.
Así es como a partir de su imagen se ha consolidado como una música para todo tipo de persona con ganas de bailar y ser parte del galmour que profesan el género de la industria que está moviendo millones en sus producciones.
Hoy el reggaetón sigue siendo odiado por unos, como un género que incomoda a los más puristas de la música y también a las clases conservadoras, pero ¿no lo fue también el punk en su momento? En una sociedad cada vez más dividida es claro que muchos odiarán las líneas que aquí se plasmaron, pero no podemos negar la emancipación de un género que ha pasado de los barrios populares, a los antros más exclusivos con un baile que deja ver tanto nuestras raíces latinas, como nuestros más bajos instintos animales, en este caso los ligados a los canes en busca de satisfacerse sexualmente.
El reggaetón solo dejó ver que somos una sociedad clasista en donde un género si no tiene connotaciones de poder, no es bien visto. Esto solo abrió las puertas a que toda una generación pudiera moverse como quisiera, sin un control moral y que se ha convertido en un estandarte de la liberación frente a un sistema y una sociedad que mantiene estancada nuestra búsqueda del placer.
Más que un simple movimiento de pelvis casi sobrehumano, el perreo es un baile que ha confrontado y que mantienen en pie los ritmos latinos, que profana el templo corporal que tanto se ha predicado en los grupos más conservadores.
En el caso del neo-perreo, subgénero creado por Tomasa del Real a mediados de 2015, a quien se le suma Ms Nina, Eli Fantasy, Princesa Alba, entre otras, es el fenómeno más visible hasta ahora en el que se demuestra una reivindicación del perreo como lo conocemos, pues se transformó en una invitación a la apropiación del espacio y del cuerpo a partir del reggaetón y la denominación de “la perra” como una figura de poder en el reggaetón. Basta con ver los primeros minutos de la participación de Tomasa del Real en Lollapalooza Chile, para comprender su posición de dominio.
El neo-perreo es más oscuro, relacionado con un mensaje más crudo y que transita por letras llenas de desamor, la mafia, drogas y mucha sexualidad, mismo que ha hecho un cambio en la pista de baile. Un movimiento creado por mujeres que le ha dado vuelta por completo a los juicios que existían sobre el género y a su relación con el ritual de mover el culo libremente.
Con todos sus pros y contras el reggaetón es y seguirá siendo lo de hoy. Y las fiestas donde impera el perreo, sin tomar en cuenta el estrato social, son el claro ejemplo de que está más vivo que nunca.
Como diría el exitoso J Balvin “Dios bendiga al reggaetón, amén”
Este ensayo se realizó a partir del texto El arte de perrear: el reggaetón cambió la música, en el portal Distrito Cultural, publicado por el mismo autor.

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