Sábado, 08 de agosto de 2020 | Año XX | No: 7193 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

 Fallecimientos: 50,517  Contagios: 462,690  Activos: 48,861  Nuevos: 6,590
Log in
eszh-CNenfrdeitjaptru

Las pequeñas y medianas tropas contra el virus

  • Escrito por Romina Bojorges, Martha Lozano, Israel Reyes y Dafne Rodríguez
  • Publicado en Miscelánea
  • 1 comentario

 

15848500357691

México.- Un momento de cambio que quedará marcado en la historia. El año 2020, una guerra contra un enemigo invisible a simple vista. Dentro del frente de guerra, se encuentran batallones de pequeños soldados: los niños, que representan el 32.8% del total de la población mexicana, según cifras del INEGI. Ellos van librando, de la mano de sus mayores, la difícil situación que se vive actualmente; cada uno a su modo y a su forma. Sin embargo, los niños y adolescentes dentro de México han enfrentado un rasgo en común, que podría dificultar su desempeño en la batalla: el confinamiento en casa durante un período prolongado de tiempo.
En México, el 16 de marzo, la Secretaría de Salud anunció la implementación de la Jornada Nacional de Sana Distancia, a partir del 23 de marzo, como medida de prevención ante el coronavirus. Si bien es cierto que han pasado un par de meses desde que las autoridades decretaron el confinamiento, esos 72 días representan una batalla en la que cada día, los niños y adolescentes buscan mantener una vida como la que llevaban previa a esta medida.
A raíz de esto, la Secretaría de Educación Pública informó que las clases se suspendían en todos los niveles educativos del 20 de marzo al 20 de abril. El receso de semana santa estaba contemplado en este periodo, y por tanto solo se “adelantó”. Un primer llamado al frente de batalla, que muchos confundieron con vacaciones.
Ahora, salir es un sinónimo de gran peligro natural; y eso había que explicárselo a los niños. A partir de este punto surgieron las primeras preguntas: ¿Qué pasaría con la escuela? ¿Cómo sería una batalla desde casa? ¿Contra quien se pelea?
Así fue como surgió Susana Distancia, la superheroína más mexicana, quien guiaría a todos en la lucha por disminuir el contagio de COVID-19. Susana Distancia marcó la pauta y dio el grito de guerra, con las armas necesarias: la distancia social, medidas de higiene, prevención, información, y la más importante de todas: quedarse en casa. Ejemplo de esto lo vemos con el pequeño Alejandro Alvarado ‘Alex’, un niño de 5 años residente en Salamanca, Guanajuato: “Es una enfermedad muy poderosa porque hay muchas personas infectadas. Y lo dibujé. Es una bola de dónde le salen palitos que son ventosas”, comenta con un tono entusiasta, luego de que se le preguntara si conocía al coronavirus.
Pasaron los días y los niños comenzaron a entender a qué se enfrentaban, aún con algo de incertidumbre, pero con la buena disposición de enfrentar esta guerra desde el campo de batalla: sus propios hogares. Fernanda López, de 9 años de edad, quien reside en la CDMX, menciona al respecto que “el coronavirus sí existe y nos afecta a todos. Por eso hay que lavarnos las manos”.
EL PRINCIPAL ARMAMENTO: LA INFORMACIÓN
La manera en que los niños han desempeñado su labor dentro de la batalla ha sido muy variable, pues afortunadamente su imaginación les ha permitido mantenerse ocupados en diferentes actividades fuera del ámbito académico, del cual se habla líneas más adelante. Los niños, a pesar de tener edades que oscilan entre los 3 y 10 años, han demostrado estar informados, haciendo que la estrategia de prevención que implementó el gobierno federal haya tenido éxito.
Por otro lado, el exceso y bombardeo continuo de noticias resulta abrumador para todos, ya que la incertidumbre es equiparable tanto para los altos gobernantes como para Héctor Mercado ‘Chiqui’, de la misma edad que ‘Alex’, pero él con residencia en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, uno de los municipios con mayor índice de contagios de la entidad; dice: “el virus es malo porque si entra a tu nariz te mata”. David Hernández, de 10 años y habitante de la misma entidad, expresa su preocupación sobre el coronavirus: “es una enfermedad que es muy peligrosa ya que ataca los pulmones y... es un área muy frágil”. Y Emilio Tapia, con 13 años de edad y domicilio en Morelia, Michoacán, declara que “el coronavirus es una enfermedad que ya anda en todo el mundo, que a veces es mortal, y que si no nos cuidamos, podemos contagiarnos”. Pero también piensa: “el virus fue hecho en China por alguien. Lo he investigado en Internet o viendo noticias”.
Y es aquí donde también se encuentra otra realidad distinta en los niños y jóvenes, especialmente con estos últimos, que creen que el COVID-19 es una enfermedad que ha sido exagerada por los medios y el gobierno. Valentina López, de 10 años, hermana de Fernanda, asegura que “eso no existe. Yo vi en Internet que dicen que matan a las personas”. La hermana mayor de las tres, Luna López, de 12 años de edad, dice que “el virus existe. Pero la pandemia es inventada, porque de un rato a otro hay muchos infectados, y tal vez ni siquiera sean tantos”. Aunque también asegura que seguir las medidas de prevención es la mejor opción para erradicar la situación.
También se encuentra el caso de Karolayne Barrios, de 16 años, habitante de la CDMX, que respondió: “es una enfermedad muy extensa, pero que se ha exagerado mucho. No he visto casos concretos”. Y sobre las medidas de prevención, como el confinamiento, aseveró: “No se me hacen justas para las personas que tienen que salir a trabajar, porque luego las critican (...). Pero yo por eso, me quedo en casa, porque yo no tengo a qué salir, aunque quiera”.
Es dentro de todo este mosaico tan amplio presentado que, en general, se encuentran a pequeños soldados con buenas armas para enfrentar esta guerra, con buena preparación y conocimientos de su enemigo, que a lo largo de las últimas semanas los ha aquejado y obligado a acuartelarse en sus hogares. Algunos poseen mejor armamento que otros, pero todos se encuentran conscientes de que pueden y deben defenderse ante este diminuto rival. El armamento está preparado; ahora, ¿cómo enfrentan los niños y adolescentes al coronavirus?
LA ESTRATEGIA EN EL FRENTE DE BATALLA: ATACAR HACIENDO
Los niños y adolescentes cuentan con un recurso sumamente potente, y hasta cierto punto envidiable: la imaginación. Esa herramienta que les permite salir aun estando físicamente dentro de un espacio, encontrar amigos dentro de su casa, inventar increíbles historias, o también, descubrir nuevas actividades que les dejarán un futuro aprendizaje. Esa es la estrategia planteada para la guerra: atacar haciendo.
Regina y Ulises Negrete, dos hermanos de 9 y 5 años respectivamente, han referido tener días ocupados. Ella destaca: “juego, lavo los trastes y cocino huevo y sopa”. Por su parte, él menciona con mucha emoción: “juego con mi hermana”. También Alex comparte: “he jugado muchos juegos de mesa y dibujar un barco y un camello”. Paola Barrios, hermana de Karolayne, de 12 años, refiere: “le ayudo a mi mamá a hacer el quehacer y luego salimos a jugar al patiecito que tenemos aquí en la casa tantito”. “He leído el libro de Harry Potter y La Piedra Filosofal; cocino, dibujo, hago manualidades y aprendí a tejer. Así no me aburro” cuenta Valentina.
Aunado a todas estas actividades, la tecnología ha permitido a los niños encontrar alternativas de entretenimiento para los pequeños soldados. En ese sentido, algunos destacan el uso de los dispositivos móviles como los teléfonos celulares o las tablets, en donde existen diferentes opciones y funciones para lograr estar ocupados. Y algunos otros hacen mucho énfasis en el uso de la televisión, para ver sus programas favoritos o algunas películas. Tal es el caso general de Alex, Emilio y Ulises.
‘Chiqui’ también nos comparte el uso que le da a los dispositivos digitales: “pues yo juego mucho a Plantas vs Zombies”. Y Emilio también añade: “juego también con mis Nintendos y el Wii”. Durante el confinamiento, las consolas de videojuegos y aplicaciones de juegos en dispositivos móviles han tenido un significativo repunte en su uso en general, impactando en la forma de entretener a los niños y adolescentes, ya sea de forma activa, o pasiva.
Por su parte, Ángela Rodrigo, jovencita de 13 años, residente de la zona de Ciudad Satélite, Estado de México, da pauta para hablar de otra forma de entretenimiento para los pequeños soldados de esta época: “Ver series, películas, hacer videollamadas con amigos, hacer Tik Toks (app para hacer videos públicos) , usar redes sociales, y hacer ejercicio.”, son de las principales actividades que realiza Ángela, al igual que Luna, Fernanda y Karolayne.
Las redes sociales y las plataformas digitales han permitido a la sociedad estar en contacto con sus seres queridos. Con esto, chicos y mayores han formado parte de la gran comunidad creadora de contenido en redes como Tik Tok, Youtube, Facebook, Instagram y demás, haciendo más amenos los días a los pequeños y grandes guerreros.
Pero, a pesar de existir tantas actividades para hacer, a estas alturas de la batalla, después de tantos días, el cansancio comienza a apoderarse de los pequeños cadetes, que en su mayoría manifiestan encontrar momentos de aburrimiento profundo, y expresan su necesidad de querer salir y divertirse en el exterior. A pesar de esto, ellos siguen manteniéndose en la línea frontal, haciendo caso a las recomendaciones y mezclando sus actividades con una parte fundamental de su desarrollo en esta etapa: la educación.
LA ACADEMIA, EL OTRO FRENTE. (RE)VIVIENDO LAS CLASES
Llegó el 20 de abril. La curva epidémica en ascenso y las condiciones de la pandemia no permitieron el regreso a clases en tiempo y forma a las aulas físicas. La Secretaría de Educación Pública daría un importante paso en la historia de la educación en México: las clases pasarían a impartirse en modalidades virtuales.
Cada escuela coordinó y ajustó sus calendarios de clases, así como los contenidos, a fin de poder impartirse a distancia. En un principio, las acciones tomadas parecieron óptimas; pero las dificultades de migrar de un complejo sistema educativo completamente presencial, como el de nuestro país, a un sistema virtual, conllevarían grandes retos e importantes cambios en la forma de dar clase.
La Supervisora del Sector Escolar 8 Zona Oriente, Zona Escolar 22 del Valle de México, de educación a nivel Secundaria Técnica, María de Lourdes Jacquelina Juárez González, explica la estrategia que siguieron las escuelas para sobrellevar las clases luego de declararse la emergencia por el coronavirus: “se implementaron reuniones de consejo técnico con cada escuela para definir cómo llevar el trabajo a los alumnos de manera remota. Algunos profesores utilizaron los blogs que ya tenían, y muchos otros acudieron a Facebook, una plataforma que a muchos alumnos les gusta y por la que pudieron contactarse con muchos de ellos para hacerles llegar la información necesaria. Otros más utilizaron Zoom, Meet, el correo electrónico proporcionado por la SEP, Clasroom y WhatsApp, principalmente”.
Sin embargo, algunas dificultades para el aprovechamiento de la educación en línea se encuentran en el sector público, no todos los alumnos tienen acceso a plataformas ni al Internet; no todos los profesores cuentan con los recursos o las habilidades para el uso de las plataformas. Entran aquí tanto factores económicos como los del alcance de la red dentro de los hogares de alumnos y docentes. Por esta razón la supervisora comenta: “los profesores han tenido poco tiempo para capacitarse y entender el funcionamiento de los recursos. No todos tienen el acceso a los datos móviles ni a las plataformas, más las personas que tienen mayor tiempo de servicio. Entre los docentes se han tenido que ayudar.”
Esto ha mermado la calidad de la educación recibida por los niños y adolescentes. En palabras de la supervisora: “Se aprende en un 50 o 60%. No es la misma calidad por los impedimentos que existen. No todos los estudiantes pueden acceder a las clases por la falta de recursos económicos y tecnológicos que pueden llegar a presentar. Los que pueden entrar, lo hacen”.
Para todos los que tienen dificultades, la supervisora comenta: “se han implementado diversos programas dentro de la televisión, en diferentes canales y horarios, acordes con el nivel educativo al que van dirigidos. Los alumnos que den seguimiento a estas clases, deberán crear una carpeta de experiencias sobre cómo han vivido la pandemia y lo que aprendieron en estos programas. Afortunadamente, la televisión tiene mucho mayor alcance en más comunidades, lo que permite llegar a los estudiantes que no cuentan con servicio de Internet. Es importante mencionar que ningún alumno puede ser reprobado.”
Gracias al apoyo de la supervisora, se tuvo acceso a la clase de Química de la maestra Obdulia Reyes de la Secundaria Técnica 52 “Gerardo Murillo Coronado”, y se observó que la profesora utilizó adecuadamente la plataforma de Zoom, compartiendo su pantalla, siendo entusiasta en la forma de enseñar a los alumnos, invitándolos a participar y dándoles retroalimentación sobre los ejercicios de clase y tarea, cuidando su estado de ánimo y aspecto emocional durante la clase, siendo paciente en sus explicaciones. Por su parte, estos pequeños soldados acudieron con buena actitud y respondían activamente a las preguntas y lecciones de la profesora. Había entusiasmo de ambas partes.
Sin embargo, hubo poca asistencia: solo 11 alumnos (algunos incluso se conectaban por primera vez, después de ya varias sesiones). También, el tiempo de la clase es muy poco (40 minutos), considerando que no se cuentan con los recursos para pagar una cuenta ilimitada en Zoom. Y por último, se notó que no existe un control total de las situaciones ajenas a la clase, como que los niños no apagan sus micrófonos, los papás interrumpen a sus hijos en clase y los distraen, o entre compañeros no se dejan participar.
En el sector privado, las clases se han llevado con una mejor planeación y asistencia, pues dentro de este sector casi todos los alumnos pueden acceder a las clases y tienen los recursos económicos y tecnológicos para poder contar con sus clases en forma. El profesor Ricardo Salazar, maestro de Español en la “Escuela Secundaria Maestro Manuel Acosta”, con 20 años de servicio, comparte que “trabajar en Classroom me ha ayudado a avanzar más rápido en el programa. Califico más rápido sus trabajos y las lecciones son más didácticas. Classroom llegó para quedarse.”
No así lo piensa la maestra Nallely Sánchez, profesora de kinder y primaria con 22 años de servicio en la “Escuela Primaria José Joaquín Fernández de Lizardi y Jardin de Niños El Periquillo Sarniento”, quien menciona: “No hay una preparación para el uso de estas plataformas. Existe un rezago dentro del sistema educativo en México respecto al manejo de las tecnologías para la educación, y eso ha dificultado la labor del docente actual y el desempeño de los alumnos. Todo ha sido a base de ensayo y error. Y esto los niños lo resienten.” Así pues, la maestra Nalley abre el tema para que los niños y adolescentes se expresen en las siguientes líneas, sobre su situación en el otro frente.
Muchos de los pequeños guerreros antes mencionados han expresado dos líneas distintas con la forma en que se dan las clases en línea. Se encuentra, dentro de ellos, que una parte se encuentran en escuelas del sector público y a otros del privado. Algunos están cómodos con la forma de recibir sus clases actualmente. Natalia Martínez dice: “Sí me gusta porque puedes ver a tus compañeritos, no te dejan tanto trabajo como cuando vas a la escuela”. Tiene 7 años, estudia el segundo año de primaria, actualmente toma clases en línea impartidas por su colegio. Ulises también menciona: “sí me gustan las clases en línea, aunque extraño mucho a mis amigos”.
En otro plano, están la mayoría, a quienes no les gusta tanto tomar las clases en línea, pero que lo hacen para poder salir adelante en su vida escolar. En este sentido, coinciden la mayoría de estos pequeños soldados que la presión es considerable, y que la carga de trabajo sienten que es abundante, aun cuando muchos de los profesores no dan tanta retroalimentación, y los programas de televisión no les ayudan mucho. Los recursos que también señalan de videos y material adicional al que el profesor brinda, han demostrado ser eficaces, pero sin llegar a crear un ambiente de aprendizaje natural. Leonardo Barrios, niño de 8 años que estudia 2° grado de primaria, asegura: “me piden mandar la tarea por correo. Pero hay temas que se me hacen difíciles, como matemáticas o español, y no me explican tanto, solo con el video”.
Ciertamente, este rubro es un tema que quedará vigente para la posteridad, pues en muchos aspectos el sistema educativo mexicano podrá implementar un nuevo sistema de enseñanza a distancia, sin la presión que ejerce este enemigo diminuto. Las clases a distancia son una revolución importante, pero que se debe preparar con antelación, para que niños y jóvenes se desempeñen mejor en este frente, sin necesidad de que haya una batalla de por medio. Su bienestar emocional va de la mano de este importante aspecto académico, y para que el segundo pueda ser bien desarrollado, el primero debe estar sumamente fuerte.
LA BATALLA INTERIOR...LA MÁS COMPLEJA
“Los niños son como una esponjita que absorbe todo”. Es una frase popular para referirse a la etapa de aprendizaje de los infantes. Así, se puede entender que en una etapa de irresolución como lo es la actual para los adultos, resulte de la misma manera para los menores. Los sentimientos, emociones y conductas observados en la mayoría de los pequeños consultados son el aburrimiento, añoranza, tristeza, miedo, enojo, estrés, y angustia, variando en intensidad por su edad y posición socioeconómica.
Si se ve solo la punta del iceberg, las observaciones de los padres respecto a sus hijos es que solo están aburridos; pero, si se examina más allá, los comportamientos de los niños tienen motivos de índole psicológico, que se adentran en el pensamiento y crean un nuevo monstruo invisible en el inconsciente de los pequeños soldados: “me he sentido muy preocupado ya que hay muchos casos en México y tengo miedo de contagiarme o mis familiares.”, concluye David Hernández respecto a su pensar del confinamiento. Se libra una batalla más compleja.
El primer estudio respecto a la incidencia de la cuarentena por el coronavirus ha determinado que el 89% de niños y adolescentes han presentado cambios en su comportamiento habitual. “En estos días los niños se encuentran irritables, se molestan por todo, lloran más de lo normal y presentan problemas en el estado de ánimo y bastantes cuadros de ansiedad, provocando también alteraciones en la calidad del sueño a causa de los cambios de hábitos que están teniendo. Este es uno de los principales problemas no solo en niños sino también en jóvenes”, afirma Fabiola González Moreno, psicóloga y catedrática de la Universidad La Salle México.
Destaca también Fabiola González que niños y adolescentes se ven afectados de maneras diferentes a causa del confinamiento. “Las etapas de crecimiento en niños y adolescentes son diferentes. Por ejemplo, un niño de 3 a 6 años se caracteriza por tener mucha energía, por lo que al estar encerrado no podrá descargar toda esa energía, presentado entonces cuadros de hiperactividad. Por otro lado, niños más grandes entre 7 a 12 años, actuarán de manera más tranquila, y esto porque toda su energía la verán enfocada al uso de las tecnologías; pero esto trae como consecuencia que generan irritabilidad porque pasan mucho tiempo bajo estos recursos tecnológicos. En el caso de los adolescentes, se presentan problemas mucho más emocionales, haciendo que tengan ansiedad y provocando también problemas alimenticios, como bajar en la madrugada a comer”.
Todos estos cambios tienen un gran impacto en la convivencia que los niños y los adolescentes tengan con su entorno, y también con ellos mismos. Para los niños suele ser más fácil adaptarse a los cambios, mientras que los adolescentes se mantienen estáticos en sus pensamientos y emociones, ya que se encuentran en una etapa de transición. También es difícil no salir para ellos, porque supone inicialmente una “privación grave de su libertad”, haciendo que se les dificulte la convivencia personal y familiar. “A veces te sientes bien y feliz; y otras mal y triste, porque me llega ese sentimiento de extrañar a la escuela y a mis amigos. Estar en casa me hace estar más conmigo y los pensamientos que rondan por mi mente”, esto opina Ángela Rodrigo.
Los niños han generado conductas de regresión ante el encierro, es decir, realizan acciones que no van acordes a su edad; mientras que en los jóvenes, la negación es un mecanismo de defensa para no sentirse angustiados por la situación que ha generado la pandemia. “Los adolescentes se sienten inmunes a la enfermedad. Esto se genera por la alta conducta de negación. Creen que no es grave lo que pasa; es más, se convencen de ello”, comenta la psicóloga y docente.
Para los adolescentes es mucho más complicada toda esta situación, y más porque están en una edad en la que están expuestos a severos cambios hormonales, emocionales y físicos, por lo que toda esta situación les puede generar conflictos con ellos y su alrededor. De hecho, Fabiola González comenta que, en un artículo publicado por la Asociación Nacional de Pediatría, se habla de la capacidad de adaptación y resiliencia que tienen los niños, comparada con la de los adolescentes. “Por ejemplo, en edad primaria, (los niños) suelen tener habilidades de afrontamiento y adaptativas mucho más eficaces que los adolescentes”, afirma.
“Sin embargo les ha costado adaptarse, tanto a nosotros como maestros, alumnos y padres de familia”, así lo señala el profesor Ricardo Salazar, pese al buen desempeño académico que han mostrado sus alumnos. “Al inicio era divertido echar la flojera; pero ahora estoy cansado y aburrido. Ya solo quiero salir.” menciona Emilio Tapia. “Me siento enojado porque por culpa del coronavirus no puedo salir a jugar”, condena Alex, haciendo evidente su molestia con este pequeño patógeno.
Para enfrentar esta batalla, los profesores han realizado un importante esfuerzo desde sus trincheras para poder tener un acompañamiento con los pequeños soldados, fungiendo como capitanes de guerra. Un reto importante para el docente, pues en sus manos está el dar una palabra de aliento a su estudiante. La Supervisora Jacquelina reporta al respecto: “uno de los mayores retos para el docente es la angustia de no poder alentar al joven como se debe. Pero se cuida mucho la carga emocional, pues en sus evidencias de trabajo, se muestran tristes y solos. Tienen miedo, y no se les puede sumar tanta presión escolar.”
Parece ser que se empieza a entender esto, pues al final de la clase de Química, la maestra Obdulia habló con sus alumnos, les mostró una imagen de aliento, les preguntó cómo se sentían, y finalizó su clase con una pequeña reflexión. Refuerza esta idea la psicóloga Fabiola González: “también las escuelas no deben hacer que los estudiantes se saturen de tareas, porque están dentro de un periodo de estrés; y más tarea solo les va a generar que se saturen y colapsen”.
“Se están retomando los horarios normales de clase, eso ha sido lo más difícil. Pero los niños son asombrosos, y siempre tienen la mejor disposición para la clase.” comenta la maestra Nallely. “Mantener rutinas, establecer horarios y realizar actividades lúdicas es la mejor manera en la que niños y adolescentes pueden conservar su paz mental.” sugiere la psicóloga Fabiola.
“La clave para que los padres ayuden a mantener a los niños y adolescentes tranquilos durante esta época es la comunicación”, afirma Fabiola Gonzalez. La comunicación es fundamental para que niños y adolescentes puedan expresar sus emociones respecto al tema. También menciona algunos consejos para crear ese vínculo comunicativo con ellos: “es importante transmitirles la idea del autocontrol, es decir, darles el conocimiento de qué hacer frente a diferentes situaciones, dándoles consejos, o creando juegos con ellos para que entiendan mejor la situación. En el caso de los adolescentes es diferente, porque tienen acceso ilimitado y una mayor compresión a la información. Lo que ayuda más es acercarse mucho a ellos, escucharlos, saber qué hacen y evitar que se aislen, porque eso puede causar trastornos en su estado de ánimo, como la depresión.” finalizó.
EL FUTURO DE LA GUERRA
El 1° de junio, la Secretaría de Salud informó que son 93,435 los casos acumulados confirmados y se reportan 10,167 defunciones por COVID-19 en el país, luego del primer día de “nueva normalidad” en México. Sin embargo, las fechas para el regreso a las aulas aún no son del todo claras. Muchas instituciones terminarán sus ciclos escolares de manera virtual, y en otros casos, se han ampliado los calendarios escolares. ¿Cuándo terminará la guerra? No lo sabemos. Pero tenemos que seguir luchando y preparados para continuar en esta aguerrida justa.
Los pequeños soldados se han mantenido firmes en el centro de batalla, y lo han hecho con una labor loable. Merecen un gran reconocimiento y la invitación a seguir luchando cada día contra este pequeño enemigo, y no rendirse. El campo bélico puede ser sumamente cansado y fastidioso después de un tiempo, pero se tiene que estar conscientes de que es la única manera en la que, posteriormente, podremos volver a salir de casa, con banderas desplegadas y gritando de alegría: “¡vencimos al coronavirus!”.
Aguante, pequeños soldados, en los tiempos por venir. Se encontrará la luz al final de este túnel. El juego en el parque regresará; los amigos se reencontrarán; las aulas y los docentes volverán; la libertad por sus venas correrá. Pero mientras tanto, en casa aún, fuertes y valientes, nos tenemos que quedar.

 

1 comentario

  • Julio C Alvarado
    Julio C Alvarado Viernes, 05 Junio 2020 19:56 Enlace al Comentario Reportar

    Muy buen reportaje e investigación la cual es bastante robusta. Refleja la situación a la que se está enfrentando nuestra niñez

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Miscelánea