Lunes, 09 de diciembre de 2019 | Año XIX | No: 6949 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

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Según el cristal con que se mire

· No se preocupe, siempre las cifras están peinadas

· Además, cuál economía es la que está en recesión


Francisco Gómez Maza

francisco gomez mazaTodo es según el color del cristal con que se mire. Y yo agregaría: y de quien lo mire.
En los mejores tiempos de aquel llamado Desarrollo Estabilizador, el producto subía como la espuma. Sin embargo, la miseria, la pobreza y la desigualdad de las inmensas mayorías de mexicanos eran supinas y los pobres sufrían las de Caín para sobrevivir.
Qué significa esta desigualdad.
Pues sencillamente que lo que crecía era la economía de las clases dominantes, que eran un porcentaje mínimo de la población total. El 5 por ciento o menos de la población es la que gozaba plenamente de los beneficios del crecimiento económico por otras razones, menos por el mercado interno, que no tenía capacidad de compra. El resto, los parias, los trabajadores, los campesinos pobres, tenían que conformarse con las migajas, como los perritos que andan husmeando lo que cae de la mesa del patrón.
No es tan sencillo como decir México está en estancamiento, México está en crisis, México está en recesión. Habrá que preguntarnos cuál de todos los Méxicos está en recesión, porque hay un inmenso México que siempre, toda la vida, han vivido en recesión; en crisis, en estancamiento. Si no, estimado lector, señor Slim, pregúnteselo a los que medio viven en el Valle del Mezquital, o en las zonas rurales del Valle de México, o en las serranías de Puebla o Oaxaca y en los Altos y Bajos de Chiapas. Esas economías vitaliciamente son enanas. Nunca crecen y nunca crecerán si los poderosos no se despojan de su avaricia.
Me consta. He vivido en las regiones más inhóspitas de la república mexicana, donde me invitan a comer, pero mis anfitriones, mientras yo manduco lo que me dan, ellos se sientan a mi alrededor sin comer, pues lo que ellos iban a comer, amabilísimamente, me lo dieron a mí porque es un honor entre estos pobres dar de comer al visitante, aunque se queden ellos sin comer.
Así que esto del crecimiento económico, de la caída del producto interno bruto, del estancamiento, de la recesión técnica es de acuerdo con el cristal con que se mire.
También, y dicen sus defensores que no debía de haberlo, pero también en los tiempos neoliberales cabalgaban esos jinetes del apocalipsis. En tiempos de Fox, la mitad de su sexenio fue de recesión. Qué. ¿Ya no lo recuerdan? En tiempos de Calderón, en lugar de comprar alimentos para la inmensa mayoría de hambrientos en el país, se compraba armamento sofisticado para atacar supuestamente a los cárteles, pero en realidad lo que estaba haciendo ese presidente era atacar a los pobres. Y en tiempos de Peña, pues el crecimiento del producto no pasaba del uno por ciento porque todo se lo robaban, como que eran del grupo que jocosamente llamaba el populacho Atracomucho.
Pero ahora se rasgan las vestiduras panistas, los pocos que quedan del priismo y rabanitos orgánicos, acusando al presidente en turno de ser el culpable hasta de que Chuchita, la que bolsearon, quedó embarazada. mas en esto de la economía actúan otras fuerzas. No las políticas, sino las leyes de la oferta y la demanda. Y en el neoliberalismo, como yo digo, las leyes de la necesidad y del abuso. ¿O no? ¿A poco no pagabas 30 litros de gasolina y te daban sólo 25?
Sin embargo, ahora, más de la mitad de los trabajadores pobres se alimenta bien, lo suficiente para aguantar las inclemencias del tiempo, como lo dice la encuesta publicada recientemente por El Universal y comentada seriamente en este espacio. Viven y viven mejor que cuando gobernaban este país los ladrones del PRI y del PAN. (Creo que después de coexistir con ellos medio siglo como reportero de economía y finanzas, tengo autoridad para llamarlos ladrones. Me consta que este país fue gobernado por lo menos tres décadas por ladrones que debieran estar en una cárcel).
Además, las cifras del INEGI, del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda no significan mucho para un reportero testigo de las triquiñuelas que hacen los que miden las cuentas nacionales y las variables económicas. Las cifras están peinadas, decíamos siempre que cualquiera de estas instituciones nos invitaba a darlas a conocer. Y ningún colega, que cubrió conmigo tales fuentes de desinformación, podrá decir que miento.
Así que, si me dicen que el PIB creció 2 por ciento, difícilmente se los creo, porque cada funcionario da cuentas de sus wishfull thingkings. No se vaya con el engaño, amigo lector, no se vaya con lo que le dicen los periodistas balines, los periodistas propagandistas de una u otra posición política; no está usted mirando una corrida taurina. En última instancia, el producto puede tener un crecimiento supremo de 6 o 7 por ciento y a pesar de ello aumente exponencialmente la pobreza. O al revés volteado: un crecimiento económico mínimo y se reduzca la pobreza. Todo depende del cristal con que se mire. Con el cristal del neoliberal o con el de la ciencia económica popular. Ah, y con el largo de las uñas…
No se asuste, pues, si le dicen que la economía mexicana está en recesión. Las empresas podrán estarlo. Jamás sus poderosos dueños, sin embargo, dejarán de engullirse opíparos platillos. Bien lo decía López Portillo: empresa pobre, empresario rico. ¿O no, mi querida maestra Ifigenia Martínez? ¿O no, mi querida Alicia Bárcena? Y eso que no estoy tocando la guerra de Trump contra China, ni la gran crisis europea, en donde nadie se escandaliza de que la economía alemana este en recesión desde hace ya varios meses, o la economía del gigante brasileño, ahora en manos militares. O el exponencial crecimiento de la economía boliviana impulsado por el acusado de dictador, Evo Morales.
Además, este martes 26 de noviembre, el presidente y las cúpulas empresariales, que presuntamente conspiran para derrocarlo, anunciaron un ambicioso plan nacional de infraestructura. Por si faltaba algo.

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